miércoles, 14 de diciembre de 2016

MORALES Y MACRI, LA LEGALIDAD AL ESTILO VYSHINSK



Ya en anteriores oportunidades nos hemos referido desde estas líneas a la ilegal situación de privación de libertad que sufre la militante social Milagro Sala y las responsabilidades compartidas del Gobierno de la provincia de Jujuy y del Gobierno Nacional
Ahora bien, ante la clara evidencia que la situación se le ha escapado de las manos a la dupla gobernante en esa provincia -Gerardo Morales (UCR-Alianza Cambiemos) y Carlos Haquim (Frente Renovador)-, el señor Presidente de la Nación manifiesta expresamente su fastidio por tener que responder a la legítima presión internacional  para que la justicia provincial libere a la líder de la Tupac. 
Con reclamos puntuales, iniciados por el Grupo de Trabajo de la ONU sobre la Detención Arbitraria de Personas, Amnistía Internacional, el secretario General de la OEA, el Primer Ministro de Canadá y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la comunidad internacional ha puesto su atención a las graves violaciones de los derechos humanos en perjuicio de Milagro Sala.
Tal vez, el fastidio que le origina la preocupación internacional por la militante social Milagro Sala, haya  perturbado el pensamiento del señor Presidente, quien en un exabrupto de neto corte fascista carente del republicanismo que siempre reclama, expresó:
“A la mayoría de los argentinos nos ha parecido que había una cantidad de delitos importantes que se habían cometido por parte de Sala, que ameritaba todas esas causas que tiene abiertas. Es importante que esta información sea compartida por todo el mundo".
Lo que el señor Presidente parece ignorar  y debería saber –ya que hasta un recién iniciado estudiante de derecho lo sabe- es que nadie puede ser sometido legítimamente a detención sólo porque la mayoría de la gente lo cree.
De conformidad con la normativa nacional e internacional vigente en materia de Derechos Humanos y las garantías constitucionales en el proceso penal, en la investigaciones criminales, la libertad de la persona sometida a proceso en la regla.
En relación al tema puntual de la detención ilegal y arbitraria de Milagro Sala, lo expresado por el Grupo de Trabajo sobre Detención Arbitraria -mecanismo creado por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas – me exime de mayores consideraciones.
El señor Presidente, defiende férreamente la ilegal privación de la militante social Milagro Sala, toda vez que esa detención ilegal  expresa claramente el modelo punitivo típico de su clase, un modelo punitivo con claros componentes del Derecho Penal del Enemigo, anclado en la cuestión racial.
Ya ante los primeros reclamos de la comunidad internacional el señor Gobernador, Gerardo Morales, expresó: “Yo a esa mujer no la libero”, en una clara demostración de la falta de independencia del Poder Judicial de “su” provincia, y de cómo el encarcelamiento de Milagro Sala sólo tiene fundamento en su interés y necesidad personal.
Así, las expresiones del Gobernador y del Presidente, vienen a confirmar la “disfuncionalidad” que representa para el Estado Neoliberal la compañera Milagro Sala, en tanto militante social que brega por el reconocimiento de la dignidad y derechos de sus pares.
"Dadme una persona y yo le encontraré un delito" es la frase atribuida a Andréi Yanuárievich Vyshinsk, el temido procurador general de la URSS (1935), la perversa mente creativa detrás de la gran purga que llevó a cabo José Stalin, mediante los célebres juicios de Moscú. Se trataba de falsos procesos públicos.
Vyshinski tenía como modelo a Roland Freisler, Presidente del Tribunal Popular en la Alemania de Hitler. Freisler fue uno de los más temidos e implacables jueces del nazismo; escenificaba farsas judiciales con su manera grosera y humillante de dirigirse a los encausados.
Ya es tiempo que se entienda que todos los órganos del Estado, deben apegarse a derecho. Y los jueces con más razón.
Es de desear que para estas Fiestas no haya presos/as políticas en la Argentina y Milagro este libre para esta Navidad.



Víctor E. Hortel

martes, 30 de agosto de 2016

LA CUESTION PENAL





 https://elpaisdigital.com.ar/contenido/la-cuestin-penal-el-milagro-de-gerardo/527




La “cuestión penal” nos tiene acostumbrados a transportarnos a un escenario vergonzante; donde confluyen desde el oportunista político hasta el discutidor de todo. Una tribuna donde todos los sectores de la sociedad tienen derecho a participar.

“Lo penal” genera tal grado de discusión y polémica por los bienes jurídicos que protege -o pretende proteger- que abarcan un espectro muy amplio y variado. Desde la vida y la libertad, la delincuencia de cuello o guante blanco -que genera perjuicios por millones de dólares- hasta el robo de una bicicleta.

En este escenario de “lo penal” se destacan dos elementos que se encuentran permanentemente en tensión, “lo jurídico” por un lado y “el poder”. Así, con tal estructura, el Estado de Derecho tiene la pretensión de que el “derecho” cumpla la doble función de ser el organizador de la sociedad y además limitante o controlador del poder. Poder que también condicionará al derecho.

Es así que en este contexto de tensión o conflicto, en el que los factores de poder permanentemente buscan la forma o modo de ampliar su influencia e incumbencias, se desarrolla “el poder punitivo del Estado”.

Poder punitivo que resulta ser la manifestación del poder en materia penal, para algunos; la fuerza que motoriza el brazo ejecutor de la política criminal de un estado y que se nutre de la actuación o participación de una multiplicidad diversa de actores que van moldeando o esculpiendo ese poder punitivo, como pueden ser el poder político, el poder judicial, el poder mediático, las agencias de seguridad, etc.

Arturo Sampay enseñaba que la Constitución y la legislación consecuente son obras de las clases dominantes, así que, quien ejerce el poder, impone o pretende imponer su orden jurídico. Esto se ve, de modo más categórico, cuando lo que se pretende normativizar es la cuestión penal (derecho penal), la “ultima ratio”, lo más preciado y los horrores más tremendos que la sociedad pueda experimentar.

Es en este punto donde -según mi humilde opinión- el debate deja de ser “técnico” y se presenta con el ropaje de lo “ideológico”. Debe pensarse el sistema penal como una definición ideológica en su sentido más acabado. Por eso generó tanto rechazo y descalificación el intento de discutir y/o debatir el Código Penal, pues discutir el poder penal, discutir el poder punitivo, es interpelar y cuestionar el poder más férreo que tienen hoy en día los factores de poder en la Argentina.

El Código Penal argentino, de cien años, es el reflejo de los factores de poder de una sociedad absolutamente distinta de la actual. Es el reflejo de una sociedad donde no existía Internet, donde no se lavaba dinero por medio de deudas millonarias, donde las empresas no fundían países utilizando el sistema financiero, el derecho internacional no sabía de genocidios, ni se hablaba de delitos de lesa humanidad. En nuestro caso particular, la Argentina no había experimentado aún el perfil más oscuro y tenebroso de la dictadura cívico-militar, como resultan la desaparición forzada de personas y la apropiación de bebés.

Cuando discutimos sobre la “cuestión penal”, “lo penal”, “el poder punitivo”, estamos generando un debate ideológico sobre el brazo penal de los factores de poder real que se encuentran en permanente tensión con el derecho.

Y la cuestión es ideológica porque de lo que se trata es: ¿a quiénes vamos a proteger más? ¿Qué bien jurídico debe ser más protegido? ¿Qué delito es más aberrante? ¿Qué sector social o qué sector de la población será el más castigado?

No podemos dejar que nos confundan con una discusión menor sobre si la pena de un delito debe ser cinco años mayor o menor, en todo caso la discusión debería ser: ¿A quiénes vamos a encerrar? ¿Cuál es la finalidad de la pena para la sociedad argentina?

Al tratar la cuestión penal, los comunicadores pertenecientes a los factores de poder real nos colocan en la discusión sobre la cantidad de pena que corresponde a ese que han criminalizado como “moto-chorro”, pero que evitan hablar de las penas que se merecen los empresarios cómplices de los delitos más vergonzantes de la dictadura militar. Estos comunicadores, que disfrutan de alardear una supuesta especialidad en temas penales, utilizan muchísimo tiempo en hablar y debatir sobre el micro delito, pero nada dicen sobre la participación de las estructuras de las agencias de seguridad en el crimen organizado o crimen complejo; se llenan la boca hablando del pobre que roba, pero nada dicen sobre los responsables del genocidio o de la desaparición forzada de personas.

Para nosotros, que no nos referenciamos en la neutralidad académica, discutir sobre lo penal, necesariamente es una discusión ideológica.

Para terminar, una pregunta, o dos: ¿Quién puede afirmar seriamente que la prisión que sufre la referente social Milagro Sala no es producto de una persecución ideológica? ¿Quién puede afirmar seriamente que Milagro Sala no es una presa política?





lunes, 29 de agosto de 2016

El sendero del terror



https://elpaisdigital.com.ar/contenido/el-sendero-del-terror/1278

 

Desde hace unos días advierto que el oficialismo se encuentra avocado a construir en la corteza social y fijar en la cabeza del argentino medio la imagen de un odio irracional que estaría no sólo dirigido a hostigar e intimidar a las principales figuras del gobierno sino que además ese odio irracional resulta ser el caldo de cultivo de una maniobra desestabilizadora.
Sin perjuicio de señalar que este tipo de amenazas ocurren desde siempre y en todos los gobiernos, sin distinción de pertenencia política; y que en muchos casos se trata de amenazas que provienen de personas con algún grado de desequilibrio mental o emocional, lo cierto es que el  gobierno ha utilizado la herramienta de denunciar amenazas anónimas que supuestamente pondrían a las personas del Presidente, de la Vicepresidenta y de la Gobernadora de la Pcia. de Bs. As. en el lugar más peligroso de supuestos ataques contra su integridad física, para crear un estado de temor generalizado. Incluso se ha dejado abierta la línea argumental de que algunos de esos ataques sea obra del terrorismo internacional.
Claro está que desde estas líneas repudiamos los actos de violencia y que entendemos que los protocolos de seguridad que se corresponden con las máximas autoridades del gobierno deben ser observados de modo estricto, a fin de descartar o evitar situaciones de gravedad.
Ahora bien, lo que se intenta destacar es el uso, si se quiere marketinero, de que el gobierno ha hecho de estas supuestas amenazas, las que en mucho casos tienen el tufillo de “amenazas autoprovocadas” por el propio gobierno que se dan en el contexto de una “operación mediática” que cuanto menos aparece destinada a justificar algunas decisiones banales –como podría ser la utilización de vehículos blindados por las autoridades- pero que en verdad esconden su sentido más perverso, o si se quiere, su objetivo final, cual es, preparar las condiciones necesarias para desatar la represión contra el pueblo.
Desde siempre sostuvimos que el actual gobierno ha adoptado un Modelo de Estado Inhumano, que ante la masiva expulsión de sus ciudadanos a situaciones de exclusión social, derivación indefectible de la inconmensurable transferencia de capital a los sectores más concentrados de riqueza y poder, solo ve en el fortalecimiento del sistema de las fuerzas de seguridad la herramienta propicia para contener, por medio de la represión, a aquellos excluidos que han adoptado la disfuncionalidad impuesta por el Estado Inhumano, en la forma de la protesta o la militancia social.
En estos meses de macrismo, donde se percibe un obsceno lobby por las excarcelaciones y prisiones domiciliarias a favor de los genocidas, con entrevistas de funcionarios del gobierno con sus abogados defensores, hay una línea más tenebrosa que camina a la reinvención del enemigo interno con juego de asociaciones entre kirchnerismo, militancia y atentados terroristas, en un contexto editorial que todo el tiempo mira a Siria y el eje Estados Unidos y Rusia disputando lo que llaman “tercera guerra mundial”.
Así, con los medios masivos y hegemónicos de comunicación bombardeando a la población sobre una supuesta ola de temor y terror, el gobierno busca construir un escenario que le permita hacer modificaciones centrales a la ley de Seguridad, donde se permita a las FFAA una actuación más protagónica y luego articular un aparato represivo que les garantice ese “orden” tan caro a sus afectos.
Tras los intentos fallidos por la aprobación y aceptación del famoso “Protocolo Antipiquetes” y la imposibilidad cierta de contrarrestar las  multitudinarias manifestaciones populares de rechazo a las políticas neoliberales, el gobierno se encuentra preparando el terreno para la represión de la protesta social, y cualquier argumento o situación será propicia para ello, se trate de supuestos terroristas del ISIS o se trate de un par de trozos de barro supuestamente arrojados a una comitiva oficial.
Con todo ello, el gobierno se encuentra transitando un sendero del terror, sendero que se inició con la ilegítima privación de libertad de la compañera Milagro Sala y el intento de disciplinar a los militantes sociales y políticos.

viernes, 24 de junio de 2016

EL SECTARISMO POLITICO





Perón se refería al sectarismo político como una de las deformaciones de la conducción política.

"CON SECTARISMO NO HAY CONDUCCIÓN". "El sectarismos es el primer enemigo de la conducción, porque la conducción es de sentido universalista, es amplia, y donde hay sectarismo se muere porque la conducción no tiene suficiente oxigeno para poder vivir".

Según el General, no se podía conducir a los elementos sectarios, pues porque cuando llega el momento de que la conducción debe hechar mano a un recurso extraordinario, el sectario dice NO. Entonces, los métodos y los recursos de lucha se reducen a un sector tan pequeño que presentan una enorme debilidad frente a otros más hábiles que utilizan todos los recursos que la situación les ofrece para la conducción.

Por eso, para Perón, EL SECTARISMO ES LA TUMBA DE LA CONDUCCIÓN EN EL CAMPO POLÍTICO.

Perón formulaba una distinción entre la conducción sectaria y el adoctrinamiento. Sostenía que: "La doctrina no es una regla fija para nadie. Es, en cambio, una gran orientación, con principios; con principios que se cumplen siempre de distinta manera. No se está atado a nada fio, pero sí se tiene la orientación espiritual para resolverse, en todas las ocasiones, dentro dle una misma direccion, pero en un inmenso campo de acción para la ejecución".

De otra banda, Perón sugería que el conductor debia estar siempre lejos de la pasión, pues la pasión resulta generalmente, producto de un sectarismo.

"Cuando el hombre que conduce toda la política se sectariza, pierde la mitad de las armas que tiene para defenderse". 



Ello ocurre, pues cuando quien conduce obedece a la pasión, abandona la conducción de todos, para dirigirse a un sector que es el que lo apasiona. "ESE NO ES UN CONDUCTOR".

La lucha -según Perón-  debe tender a la universalidad en la utilización de los medios.

El sectario se va cortando las manos solo, mientras que el otro combate con todos los medios.

Esa es la ruina del sectario, Esa es su muerte.

EL SECTARIO RENUNCIA POR SÍ A MUCHOS MEDIOS DE LUCHA, CUANDO EN POLÍTICA HAN QUE MULTIPLICARLOS PARA VENCER.

Es el pasionismo de los hombres el que los lleva a su sectarismo.

De manera que el conductor no puede ser nunca sectario si ambiciona el éxito, si quiere el éxito y si tiene el deber del éxito.


CONDUCCIÓN POLÍTICA

Juan D. Perón.

jueves, 23 de junio de 2016

CONDUCIR ES ACTUAR Y CREAR







El arte tiene un sentido vital que no puede reemplazarse con la técnica.

Por eso digo que no son en realidad los conocimientos ni la extraordinaria erudicción lo que da la capacidad.

CONDUCIR ES ACTUAR, ES CREAR.

Lo único que la técnica enseña es un sistema, pero no enseña los medios para realizarlo. Eso está en cada individuo, o no está.

Por eso digo que no presupone un perito en ciencias políticas y sociales un buen conductor político.

Tenemos tantos formados por nuestras facultades y, sin embargo, no he visto ninguno que se haya destacado en el oren de la conducción política.

La conducción política necesita, para triunfar, en este orden de cosas y en primer término, un conductor.

Pero un conductor en la política no ha de ser sólo eso; tiene que se un maestro, porque su acción no es solamente conducir, sino que es, primeramente enseñar; luego formar; organizar después, y, por último, recien conducir.


CONDUCCIÓN POLÍTICA

JUAN DOMINGO PERÓN


jueves, 7 de abril de 2016



MALVINAS. 


 SEPARAR LA PAJA DEL TRIGO. LOS COBARDES.-

Todos los 2 de abril recordamos el tema Malvinas.

La primer reacción es la de recordar y honrar la memoria de todos nuestros muertos durante la guerra, especialmente a los soldados conscriptos.

Recordar a “Los Bravos de Malvinas” como los héroes que son.

Y, claramente también, recordar y honrar a todos nuestros veteranos de guerra, a los que aún resisten las secuelas del conflicto bélico y a aquellos que agobiados y olvidados han decidido quitarse la vida.

Ahora bien, simultáneamente a estos homenajes y recuerdos a nuestros héroes, debemos expresar nuestro más profundo repudio a los ladinos que se quisieron reciclar como héroes de guerra.

Me refiero, a los más de cien oficiales y suboficiales de las Fuerzas Armadas que fueron  juzgados y condenados por crímenes de lesa humanidad, o por haber atentado luego de la guerra contra los sucesivos gobiernos democráticos.

Personajes como Alfredo AstÍz, Pedro Giachino, Mario Benjamín Menéndez, Julio Cesar Binotti u Horacio Losito –por citar solo algunos-, no pueden ser considerados “héroes de guerra”, por la sencilla razón que no se puede ser héroe de guerra si se participó activamente en el genocidio implementado por la última dictadura cívico-militar.

Debemos tener en claro que a Malvinas no fue un ejército “sanmartiniano”, sino que fueron los mismos que años antes, habían torturado, asesinado y desaparecido a millares de personas durante el régimen militar.

Es del caso recordar, que Alfredo AstÍz, a cargo del grupo comando de la Armada Argentina, denominado: “los Lagartos”, con el cual había desembarcado en la Georgias del Sur, se rindió a las tropas británicas sin siquiera haber disparado un solo tiro.

Este Alfredo AstÍz, es el mismo que se infiltró en las reuniones de la Iglesia de Santa Cruz –donde participaba Azucena Villaflor-, para luego torturar, secuestrar y desaparecer a las monjas francesas Alice Domon y Leonide Duquet y a la joven Dagmar Hagelin.

En el caso del Coronel Horacio Losito –a quien decidí alojar en “cárcel común” en oportunidad de desempeñarme como Director Nacional del SPF- integro la Compañía de Comando de Ejército 602 y fue herido y tomado prisionero; por ello recibió condecoraciones del Congreso de la Nación por haber sido herido en combate y al mérito militar. Losito fue condenado penalmente a prisión perpetua por la masacre de “Margarita Belén”, donde veintidós presos políticos fueron asesinados en 1976.

Losito, también integro el grupo autodenominado “Carapintadas” y llego al desempeñarse como agregado militar en Roma, hasta que fue relevado  por  el Presidente Néstor Kirchner.

Con estos dos breves ejemplos, quiero mostrar como aquellos que eran tan “valientes” y “guerreros” torturando, asesinando y desapareciendo civiles, fueron, luego, tan cobardes al momento de enfrentarse a un enemigo militar.

LA VISIÓN ESTRATÉGICA INGLESA.-

Los españoles abandonan las islas durante el año 1811, al tomar conocimiento de la noticia acerca de la Revolución de Mayo.

Tal abandono español, es prontamente registrada por el Imperio Británico, que ya había iniciado su política de conquista en el Atlántico Sur. En el año 1806 Inglaterra ocupa el Cabo de Buena Esperanza y  durante los años 1815 y 1816 conquista la Isla de Santa Elena y Tristán Da Cunha, lo que sumado a la posesión del Peñón de Gibraltar, le daba un control estratégico, no sólo sobre el Atlántico Sur, sino también, sobre el Mar Mediterráneo.

En esta política de expansión del Imperio Británico, durante el año 1824, nuestro país firma el famoso Empréstito de la Baring Brother –de la mano de Bernardino Rivadavia-.

Una de las consecuencias de la firma y cumplimiento de ese nefasto empréstito, fue que durante el año 1828 Inglaterra presiona para que la Argentina venda o remate su flota naval y cumpla así con los pagos programados de la deuda.

Posteriormente, en el año 1833, Inglaterra ocupa las Islas Malvinas, cuando ya la Argentina, no contaba con una flota naval que permitiese la defensa de las islas.

Se observa entonces como ese proceso de endeudamiento, ahogamiento económico, ajustes financieros, remate de los bienes del Estado, y posterior colonización de parte del territorio por el Imperio Británico, responde a una visión estratégica de expansión del imperio.

HÉROES DE LA HISTORIA. LOS GAUCHOS.-

Durante la segunda mitad del año 1832 parte de Río de Janeiro la corbeta inglesa “Clio”, con destino a Puerto Egmont, con el objetivo de tomar el archipiélago para Su Majestad.

Así, el primero de enero de 1833, los ingleses intiman rendición al Teniente Coronel José María Pinedo, quien entrega la plaza el día 3 de enero.

En verdad, desconozco si este Teniente Coronel, José María Pinedo, resulta familiar de los Pinedo de nuestra historia más reciente;  me refiero al  Federico Pinedo, intendente de Bs. As. A finales del siglo XIX, y al  Federico Pinedo que ocupó varias veces el cargo de Ministro de Economía, durante la Década Infame en el gobierno de Justo y luego en el gobierno de Guido.

Aquí, cobra histórica relevancia la mítica figura del Gaucho Rivero.

El Gaucho Rivero, inicia su historia defendiendo la Patria, de la mano del Brigadier General Juan Manuel de Rosas, en la Batalla de Obligado, ocurrida en noviembre de 1845.

Es del caso destacar que la Batalla de Obligado, como lucha clave en defensa de la integridad territorial, es que la obliga, tanto a Francia como a Inglaterra a aceptar y respetar la soberanía argentina sobre los ríos interiores.

Posteriormente, la historia ubica al Gaucho Rivero junto al Gaucho Molina, repeliendo un ataque portugués a lo que hoy se conoce como Carmen de Patagones. Debemos recordar que los portugueses actuaban como “adelantados” de la flota naval inglesa, que luego invadiría Malvinas.

Finalmente, el Gaucho Rivero se encuentra en Malvinas, al momento del desembarco ingles en las islas y combate en una situación de absoluta desigualdad durante ocho meses, logrando que desde el 3 de enero –en que se rinde el Teniente Coronel Pinedo- hasta el 26 de agosto de 1833, la autoridad británica no pudiera establecerse formalmente en las islas por la imposibilidad de poder izar su bandera.

Me resulta interesante esta referencia a como la entrega de la Patria, se relaciona a lo largo de la historia, siempre con los mismos apellidos; mientras que la defensa de su soberanía e integridad territorial, siempre encuentra a los mismos, a los gauchos, peleando y combatiendo, allí donde la Patria lo exigía.

NUESTOS SOLDADOS. LOS VERDADEROS HÉROES, 


Sólo transcribo el texto de una cruz:

“Allí están. Todavía. No están en tierra extraña. Es su Patria más que la nuestra; le han dado su sangre, sus sueños, su valor, sus miedos, su adolescencia, porque allí quebraron ese instante fugaz que convierte a un niño en un hombre. Y le han dado más porque muertos alimentan su tierra mezquina. Allí están. Son los que pelearon una guerra propia, solos. Sin conocer los intereses políticos que los hicieron convertirse en héroes antes de vivir como hombres. No descansaran en paz hasta que con Malvinas o sin Malvinas la Argentina sea el país por el que ofrendaron sus veinte años”

GLORIA ETERNA AL GAUCHO RIVERO

GLORIA ETERNA A LOS BRAVOS HÉROES DE MALVINAS.


Víctor E. Hortel

lunes, 15 de febrero de 2016

LO PENAL







La “cuestión penal” nos tiene acostumbrados a transportarnos a un escenario vergonzante; donde confluyen desde el oportunista político, hasta el discutidor de todo. Una tribuna donde todos los sectores de la sociedad tienen derecho a participar.

“Lo penal”, genera tal grado de discusión y polémica por los bienes jurídicos que protege  - o pretende proteger- que abarcan un espectro muy amplio y variado. Desde la vida y la libertad, la delincuencia de cuello o guante blanco-que genera perjuicios por millones de dólares- hasta el robo de una bicicleta.

En este escenario de “lo penal” se destacan dos elementos que se encuentran permanentemente en tensión, “lo jurídico” por un lado y “el poder”. Así, con tal estructura, el Estado de Derecho tiene la pretensión que el “derecho” cumpla la doble función de ser el organizador de la sociedad y además limitante o controlador del poder. Poder que también condicionará  al derecho.

Es así, que en este contexto de tensión o conflicto, en el que los factores de poder permanentemente buscan la forma o modo de ampliar su influencia e incumbencias, se desarrolla “el poder punitivo del Estado”.

Poder punitivo que resulta ser la manifestación del poder en materia penal, para algunos; la fuerza que motoriza el brazo ejecutor de la política criminal de un estado y que se nutre de la actuación o participación de una multiplicidad diversa de actores que van moldeando o esculpiendo ese poder punitivo, como pueden ser el poder político, el poder judicial, el poder mediático, las agencias de seguridad, etc.

Arturo Sampay, enseñaba que la Constitución y la legislación consecuente, son obras de las clases dominantes, así que, quien ejerce el poder, impone o pretende imponer su orden jurídico.  Esto se ve, de modo más categórico cuando lo que se pretende normativizar es la cuestión penal (derecho penal), la ‘ultima ratio”, lo más preciado y los horrores más tremendos que la sociedad pueda experimentar.

Es en este punto donde –según mi humilde opinión- el debate deja de ser “técnico” y se presenta con el ropaje de lo “ideológico”. Debe pensarse el sistema penal como una definición ideológica en su sentido más acabado. Por eso generó tanto rechazo y descalificación el intento de discutir y/o debatir el Código Penal, pues discutir  el poder penal, discutir el poder punitivo, es interpelar y cuestionar el poder más férreo que tienen hoy en día los factores de poder en la Argentina.

El Código Penal argentino, de cien años, es el reflejo de los factores de poder de una sociedad absolutamente distinta a la actual. Es el reflejo de una sociedad donde no existía internet, donde no se lavaba dinero por medio de deudas millonarias, donde las empresas no fundían países utilizando el sistema financiero, el derecho internacional no sabía de genocidios, ni se hablaba de delitos de lesa humanidad. En nuestro caso particular, la Argentina no había experimentado aún el perfil más oscuro y tenebroso de la dictadura cívico- militar, como resultan la desaparición forzada de personas y la apropiación de bebes.

Cuando discutimos sobre la “cuestión penal”, “lo penal”, “el poder punitivo”, estamos generando un debate ideológico sobre el brazo penal de los factores de poder real que se encuentran en permanente tensión con el derecho.
Y la cuestión es ideológica porque de lo que se trata es a quienes vamos a proteger más?, qué bien jurídico debe ser más protegido?, que delito es más aberrante?, que sector social, o que sector de la población será el más castigado?.

No podemos dejar que nos confundan con una discusión menor sobre si la pena de un delito debe ser cinco años mayor o menor, en todo caso la discusión debería ser: a quienes vamos a encerrar?, cual es la finalidad de la pena para la sociedad argentina?.

Al tratar la cuestión penal, los comunicadores pertenecientes a los factores de poder real nos colocan en la discusión sobre la cantidad de pena que corresponde a ese que han criminalizado como “moto-chorro”, pero que evitan hablar de las penas que se merecen los empresarios cómplices de los delitos más vergonzantes de la dictadura militar. Estos comunicadores, que disfrutan de alardear una supuesta especialidad en temas penales, utiliza muchísimo tiempo en hablar y debatir sobre el micro delito, pero nada dicen sobre la participación de las estructuras de las agencias de seguridad en el crimen organizado o crimen complejo; se llenan la boca hablando del pobre que roba, pero nada dicen sobre los responsables del genocidio o de la desaparición forzada de personas.

Para nosotros, que no nos referenciamos en la neutralidad académica, discutir sobre lo penal, necesariamente es una discusión ideológica.


Para terminar, una pregunta, o dos: quien puede afirmar seriamente que la prisión que sufre la referente social Milagro Sala no es producto de una persecución ideológica?. Quien puede afirmar seriamente que Milagro Sala no es una presa política?